Tres y diecinueve

Todo empezó con un "creo que me estoy volviendo loca". Tú, tan tú, tan como yo. Y yo, tan yo, tan como tú. Una coincidencia que me causaba curiosidad. Demasiada. Un par de palabras, una mirada, una sonrisa y aquel fugaz beso. Mejor que la magia.

- Me causas curiosidad, no te lo voy a negar. - Te dije.
- Tú también me la causas. No te lo voy a ocultar - Me contestaste.



Estabas roto. Te dije que te ayudaría porque confiaba (y confío) en ello y hacerte creer en aquello que yo tampoco creía. Y todo por ese algo, ese algo que tienes. Ese algo que me gusta, me encanta y me enamora. Ese algo que me permite ser yo al cien por cien contigo, sin necesidad de contarte nada que no quiera contarte.

Tú miedo a no gustarme y yo que me quedaría a vivir en tus labios. Nunca quise que entrases fuerte, y lo estás haciendo. Me vas a romper los esquemas y no sé si estoy preparada. Si, más de lo que yo estoy haciendo contigo.

Quédate con quien te hable borracho de madrugada porque es quien piensa en ti cuando ya no puede pensar. Va a ser cierto y.. vas a ser tú.

Finalmente me estás rompiendo los esquemas, igual que yo rompí los tuyos... y será que hago por ti todo aquello que nunca creí que haría por alguien. Gracias, gracias por tanto.. Solo te pido que te quedes durante mucho tiempo, porque no te pienso dejar ir fácilmente. Pienso acompañarte hasta en todo aquello que no me guste, porque es mejor si lo hago contigo.

"No has llenado un vacío, has vaciado un lleno", dices... Cualquier día de estos se me escapa un te quiero.