Carta a Peter Pan

Advertencia: El siguiente escrito puede dañar sus sentimientos, 
ya que es el tipo de desahogo que RaquWendy necesita. 
No leas entre líneas y aunque te hable a ti, Peter Pan, mejor, cierra la pestaña.


Y hoy me siento más Wendy que nunca. Me he vuelto a perder y creo que he entrado en el mismo laberinto. A veces pienso que la salida vuelve a ser la misma, que sé que no y que soy una ingenua. Te esperarás lo peor pero eso lo tengo vetado. No te digo que casi lo he hecho o que he pensado en hacerlo, no te lo digo porque no soy de mentir pero es parte del pasado. Las cosas han cambiado y siguen estando en el mismo punto, aunque haya madurado sigo siendo la niñata que espera que el mundo se apague para que las lágrimas fluyan y sé que no estoy sola, y ni siquiera estoy recurriendo a ti, solo recurro a la escritura. Entiéndeme, vais casi ligados, igual por eso me enamoré locamente de ti aquel día de septiembre. Lo que iba diciendo, que sé que no estoy sola pero tampoco me apetece recurrir a nadie. La gente tiende a agobiarme, fallarme o no entenderme y yo.. Yo solo necesito llorar y que me sequen las lágrimas aquellos que me las provocan. Qué contradicción.

No paro de pensar en lo que me decías sobre ciertas personas y me da rabia tener que darte la razón, excepto con Garfio. Sé que lo odias y últimamente está haciendo lo imposible por verme bien. Yo creo que se siente mal por haberme hecho daño y no haber estado ahí cuando más lo necesité. En fin, creo que ya sabes a qué me refiero. Espero.

Los días más que grises, son negros. A veces pienso que es porque he crecido y aunque me digan que soy fuerte y valiente, si sigo cayéndome una y otra vez es por algo. Otras, pienso que no sé que me he cansado de tanta tormenta y que, por una vez, prefiero el clima estable de Canarias. Sin estaciones: Sin fríos, ni calores. Sin días que odie porque alguien está a 888 kilómetros de mí y que me odie a mí por esta maldita atracción por los imposibles. A veces sólo deseo dormir y no despertar. 
No entiendo porque lo perfecto es finito cuando no debería de serlo y no entiendo porque paso más días mal que bien. Y no le eches la culpa a los días lluviosos, que a veces aunque el día es soleado en mi mente se convierte en nublado. No sé, no sé ni cómo me siento. Siento que me traiciono por hacer lo correcto cuando debería luchar por lo que quiero y mi razón me odia por pensar eso, mi razón me odia por poder llegar a ser una arrastrada o una romántica empedernida. No sé porque me acabo creyendo los imposibles. Y no soporto a la gente, puede que ahora hasta te mandase callar. Sí, lo digo porque hablan sin saber y ya sabes como soy con los míos. Y eso es lo que me duele, que perder a un mío es... Es de onces y bien sabes que odio los onces. Y claro que no es lo mismo, claro que no, claro que es distinto y que no tiene nada que ver, pero que es mejor que me calle ya y que boh, eso, ya está. Fin.

Y en el fondo sé que no te mandaría callar porque sé que lo entenderías todo y quizás me animases a seguir a mi corazón, pero creo que es tarde. Créeme, lo es. Y sí, intentaré no odiarme, pero no me sé la receta así que tampoco (te) prometo nada. Aunque, en ese sentido, todo va mejor que nunca, te lo prometo.

En cuanto a ti, espero que todo te vaya bien y disculpa, pero necesitaba hablar conmigo misma, contigo, escribir y no sé...Que espero que no lo hayas leído y si lo has leído, no me contestes. O al menos no por aquí. No es esa mi intención, solo necesitaba desahogarme. Solo necesitaba sacar a fuera toda esta mierda, siento que ya no puedo con todo, pero ya pasará. Siempre acaba pasando. Seguro que es una simple época de mierda. Estoy convencida, es eso. Ya sabes: peores cosas he superado.

Hasta la próxima (aunque espero que sea en otras circunstancias).


Una Wendy que no tardará en encontrar la brújula.

4 comentarios:

  1. Hacía mucho tiempo que te perdí la pista, pero volviste a Twitter y me alegra que sigas tan tú, tan Wendy como siempre, tan llenando vacíos.

    Y claro que todo acaba pasando, que crecemos aunque queramos vivir en Nunca Jamás y oír cantar a las sirenas, abordar barcos o perdernos por el bosque.

    Pero ya sabes, todos los niños crecen, menos uno, Peter.
    Que seguirá ahí, queramos o no, quiera, o no.
    Siempre está bien recordar lo que hemos sido y seguimos siendo a ratos. Y más escribiendo cartas.

    Espero que encuentres tu brújula, Wendy.

    (Y si lloras, ya vendrá Nana a quitarte las lágrimas a mimos)

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  2. Aish.. me entristecen tanto tus textos, pero al mismo tiempo adoro como redactas, no sé.. es un amor-odio supongo. Espero que de verdad se acabe pasando toda esa tristeza que te inunda :*

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  3. Contigo me pasa como con otra blogger (Lied) a la que conocí hace mucho tiempo. En algunas cosas nos veo taaaaaan parecidas, y en otras tan diferentes.
    Dos cosas fundamentales del texto:
    1. Creo que no necesitamos a nadie (o a veces así lo pensamos) porque en el fondo sabemos que siempre tenemos a alguien. De ahí a veces esa necesidad de soledad, porque sabemos que no estamos solas. También por no manchar de mierda a los demás, pero eso ya es otra historia.
    2. Quizás creemos que hacernos mayores consiste en no caernos, en ser valientes y en saber levantarnos, pero en realidad nadie nos ha dicho nunca que fuese eso. Igual es que es otra cosa.
    Besis.

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  4. Me encantas, Wendy. Me encantas mucho. Y me dejas unas ganas de volar (con los polvos de hada de Campanilla) y salir directa al País de Nunca Jamás.

    Un abrazo.

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