Caos

Enciéndeme el cigarro que me apetece apagar la ansiedad. Y ya que estamos, el mundo. De paso, bésame, apaga la luz y los problemas, que estoy cansada y no paran de rondarme por la cabeza. ¡Qué mareo! Hacerme adicta al dolor en cada calada o igual ya lo soy. Qué sé yo.

Contradecirme echando de menos el Sol en verano y el frío en invierno. Echar de menos el sentir y el encontrarme. Despertarme de las pesadillas y anestesiarme a sueños, posibles, a poder ser, que me he cansado de los imposibles.

Perderme en el finito para encontrarme en el infinito. Desordenarme en el orden y ordenarme en el caos. Entenderme en mi contradicción y desentenderme de la razón. Vivir tanto de día como de noche y dejar de morir poquito a poco. Dejar de estar rota y nunca más romperme, ni confundirme como en cada “todas las respuestas son correctas”, porque todo depende de cómo se mire y yo me estoy cansando de buscarme significado.

Puta razón, si es que ya lo decía Vetusta… 

Dejarse llevar suena demasiado bien.




3 comentarios:

  1. Dejarnos llevar... A veces es para lo único que creemos que servimos.

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  2. Me encanta el texto! *_*
    Sobre todo el final, aunque ahora no me sale la canción de Vestusta Morla de la cabeza, jaja!

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  3. Esta entrada me ha llegado tan especialmente que no puedo decir nada más.

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